Orto 7.

Los beneficios de ir al ortodoncista a los 7 años.

Entre los 6 y los 12 años los niños tienen una “dentición mixta”, en la que los dientes temporales conviven con los definitivos.

Esta edad es la idónea para hacer la primera visita preventiva, por eso debemos estar expectantes a determinados signos o síntomas, unos más evidentes y otros que pueden pasar inadvertidos. También es cuando empiezan a erupcionar los primeros molares y los incisivos definitivos.

La Sociedad Española de Ortodoncia, SEDO, y la Americana, recomienda que los niños sean revisados por un ortodoncista antes de los 7 años.

Los tratamientos deben realizarse durante el crecimiento, que es cuando se está formando la estructura ósea de la boca y es entonces cuándo podemos solucionar los problemas con mayor facilidad.


 

Los problemas

más comunes:

Mordida cruzada

También conocida como mordida invertida, produce serias molestias a la hora de comer y morder, además de daños en los dientes y en las encías.

La mordida cruzada se produce cuando los dientes superiores no encajan correctamente con los dientes inferiores al cerrar la boca. Esto puede ser resultado de una mandíbula estrecha, un maxilar superior demasiado estrecho o una combinación de ambos.

Esta condición puede causar problemas tanto estéticos como funcionales, y a menudo está asociada con un paladar ojival o estrecho, lo que puede requerir tratamientos como expansión del paladar o uso de aparatos ortodónticos para corregir la alineación de los dientes y la mandíbula. Es importante tratar la mordida cruzada para evitar problemas adicionales con la masticación, la alineación de los dientes y la salud bucal en general.

Mordida abierta

La mordida abierta es, una maloclusión común que se caracteriza por un espacio visible entre los dientes superiores e inferiores cuando la boca está cerrada. Esta condición puede resultar en problemas de masticación, habla y estética dental.

Abordar la mordida abierta durante la infancia suele ser más efectivo, ya que la mandíbula está en desarrollo y es más maleable. Los tratamientos ortodónticos, como los brackets tradicionales o los alineadores transparentes, pueden corregir esta maloclusión al ayudar a mover los dientes a una posición óptima.

En casos de diagnóstico en la edad adulta, el tratamiento puede ser más complejo debido a la madurez ósea y el desarrollo facial completo. Aun así, con enfoques ortodónticos avanzados y, a veces, en combinación con cirugía ortognática, es posible corregir la mordida abierta en adultos.

Paladar ojival o estrecho

El tratamiento del paladar ojival o estrecho es más efectivo durante la infancia, especialmente antes de que finalice el crecimiento facial. El paladar estrecho puede causar problemas de maloclusión y afectar la forma en que los dientes superiores e inferiores encajan entre sí.

Durante la niñez, cuando los huesos maxilares aún están en desarrollo, se puede aplicar un tratamiento de ortodoncia interceptiva para ensanchar el paladar y corregir esta condición. Los aparatos ortopédicos, expansores palatinos u otros dispositivos pueden ser utilizados por ortodoncistas especializados para ensanchar gradualmente el paladar y promover un desarrollo más adecuado de los huesos maxilares.

El tratamiento temprano puede prevenir problemas futuros de maloclusión, dificultades en el habla, la masticación y la respiración, así como mejorar la estética facial y dental. Por ello, se recomienda que los niños con paladar ojival reciban evaluaciones ortodónticas para determinar si es necesario y factible aplicar un tratamiento de ortodoncia interceptiva.

Maloclusión

Entre los diferentes tipos de maloclusiones que existen, la clase III es una de las más complejas. También llamada prognatismo, se trata de un incorrecto desarrollo mandibular que afecta a la mordida y a la estética.

La solución más eficaz para este problema varía en función de la edad de la persona y de la gravedad de cada caso.

La maloclusión de clase III se divide en dos tipos, dependiendo de si el problema de la oclusión se origina en la posición de los huesos maxilares o en las proporciones.

Clase III dentaria: La arcada inferior se encuentra más adelantada -o protruida- con respecto a la superior.

Clase III esquelética: La maloclusión esquelética se caracteriza porque el maxilar es demasiado pequeño, la mandíbula demasiado grande o ambos a la vez.

Sobre todo, se trata de un problema óseo que condiciona inevitablemente la mordida del paciente. 

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